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Open-access La vuelta por México: una modalidad de la emigración dominicana irregular contemporánea a través de la frontera mexicoestadounidense

The return through Mexico: a modality of contemporary irregular Dominican emigration across the U.S.-Mexico border

Resumen

En los últimos cinco años se ha popularizado entre migrantes dominicanos la ruta migratoria hacia Estados Unidos a través de la frontera mexicoestadounidense, coloquialmente conocida como la vuelta por México. Este artículo examina la estructura y el funcionamiento de las agrupaciones de tráfico de migrantes dominicanos en esta ruta y describe las experiencias de migrantes dominicanos a través de esta. Se propone el concepto de clúster de tráfico como marco teórico. La data incluye cinco meses de etnografía transnacional en México y República Dominicana, 12 entrevistas a profundidad y de historia de vida, estadísticas descriptivas y GIS; el texto utiliza dos casos típicos expuestos en forma de microhistorias, recurso expositivo propio del diseño metodológico biográfico-narrativo. El hallazgo principal es la estructuración de los grupos de tráfico de migrantes en la región como clústeres de organizaciones subnacionales, articulados transnacionalmente en forma de redes descentralizadas. Importante es también lógica comercial y mercantil del fenómeno, visible en la descentralización operacional de las organizaciones, la lógica de mercado y las formas de financiación del servicio de tráfico. Asimismo, se muestra cómo las relaciones entre traficantes y migrantes están mediadas por la contractualidad, (des)confianza, engaño y sujeción. Académicamente, esta investigación aporta una visión multidimensional y compleja sobre la migración irregular dominicana contemporánea y el tráfico de migrantes como delito transnacional. En términos de políticas públicas, ofrece información útil para desarrollar estrategias de prevención, combate y cooperación en materia de migración irregular y crimen transnacional organizado.

Palabras clave:
Emigración dominicana; tráfico de migrantes; migración irregular; clúster; enfoque biográfico-narrativo; frontera mexicoestadounidense

Abstract

In the past five years, the migration route to the United States via the Mexico-U.S. border-colloquially referred to as la vuelta por México [the way through Mexico]-has gained significant popularity among Dominican migrants. This article examines the organizational structure and operational dynamics of the groups facilitating the smuggling of Dominican migrants along this route and describes the experiences of Dominican migrants in the journey. The study proposes the concept of smuggling clusters as a theoretical framework. The data includes five months of transnational ethnographic research in Mexico and the Dominican Republic, twelve in-depth and life-history interviews, descriptive statistics, and GIS analysis. The article presents two typical cases, exposing them as microstories, an expository device consistent with the biographical-narrative methodological approach. The central finding reveals the organization of migrant smuggling groups in this region as clusters of subnational organizations, transnationally articulated through decentralized networks. Particularly noteworthy is the commercial and mercantile logic underpinning the phenomenon, which is reflected in the decentralized operations of the organizations, their market-driven approach, and the diverse financing mechanisms. The study further highlights how relationships between smugglers and migrants are mediated by contractuality, (dis)trust, deception, and subjugation. From an academic standpoint, this research offers a multidimensional and complex view on contemporary irregular Dominican migration and migrant smuggling as a transnational crime. From a public policy perspective, it provides valuable insights that can inform the development of comprehensive strategies for prevention, enforcement, and international cooperation regarding irregular migration and transnational organized crime.

Keywords:
Dominican emigration; migrant smuggling; irregular migration; cluster; biographical-narrative approach; US-Mexico border

Introducción

La migración dominicana hacia Estados Unidos ha crecimiento rampantemente en la segunda mitad del siglo XX. Con aproximadamente 1.3 millones (UN DESA, 2024) en el 2024, los dominicanos constituyen el segundo grupo migrante caribeño y el quinto Latinoamericano en ese país. Históricamente, esta migración ha ocurrido por rutas aéreas y marítimas, siendo la migración irregular, el tráfico de migrantes y la falsificación documentos un fenómeno interconectado. Durante las primeras dos olas emigratorias (1960s-1980s), destacaron la reunificación familiar y la migración-circular y permanente-con visas de turismo (Báez Evertsz, 1985; Grasmuck y Pessar, 1991; Levitt, 2001; Valdez-Castro, 2024).

A partir de la tercera ola en la década de 1980, cuando la política migratoria estadounidense se hizo más estricta, aumentó el tráfico de migrantes dominicanos, especialmente en embarcaciones informales llamadas yolas hacia Puerto Rico (Graziano, 2013; Riveros, 2014) y con documentos falsos conocidos como machetes. No obstante, con el drástico descenso de los viajes en yolas en las últimas dos décadas (Santana, 2024) y el auge de la biometrización de la gestión migratoria, en el período pos-COVID han incrementado significativamente los cruces terrestres y la migración de tránsito a través de Centroamérica y la frontera México-EE. UU. (Valdez-Castro, 2024), en una ruta conocida en la cultura popular dominicana como la vuelta por México.

A pesar de que existe una extensa bibliografía sobre la emigración dominicana a Estados Unidos, la vuelta por México supone un vacío en la literatura en al menos dos aspectos. Primero, la presencia de población extrarregional, hemisférica e incluso caribeña transitando por México está aún en exploración con un creciente corpus literario (Arzaluz et al., 2021; Colef, 2019; Clot y Martínez, 2018; Contreras, 2021; Hernández-2024; Montoya-Ortiz y Sandoval-Forero, 2018; Rosales-Martínez et al., 2022; Méroné y Castillo, 2020, 2018; Velasco et al., 2022; Wei y Batalova, 2023); sin embargo, no se identificaron trabajos académicos que incluyan a la población dominicana. Segundo, estudios sobre la migración irregular y tráfico de migrantes en República Dominicana han abordado principalmente la inmigración, sobre todo haitiana, mientras que pocos (Vargas et al., 2021; Gallardo, 2001; Graziano, 2013) se han abocado a la emigración y ninguno ha estudiado esta ruta.

El presente artículo, contribuye a estrechar estas brechas al estudiar la emigración dominicana irregular y el tráfico de migrantes dominicanos por la vuelta por México. Para ello, se presentan las historias de dos migrantes dominicanos, Míguela y Frankie, como recurso expositivo propio de la aproximación biográfico-narrativa (Pujadas, 1992; Schütze, 2008a, 2008b). A través del estudio de estos casos, por un lado, se examina la estructura y el funcionamiento de las agrupaciones de tráfico de migrantes que operan en República Dominicana; por el otro lado, se describen las experiencias de migrantes dominicanos que transitan esta ruta, con especial atención a la interacción con los diversos actores criminales y no criminales que facilita el viaje.

La migración a través de la vuelta por México no solo implica un desafío humanitario y migratorio, sino también un asunto de seguridad, política de Estado y relaciones internacionales para la República Dominicana, el Caribe y Mesoamérica. Este fenómeno desafía las capacidades de los Estados para garantizar la seguridad ciudadana en tanto el tráfico de personas socaba la estabilidad interna, la institucionalidad, el Estado de Derecho y las relaciones interestatales en la región. Así, esta investigación procura superar enfoques reduccionistas y limitantes al entendimiento de la migración dominicana irregular contemporánea y echar luz sobre una temática con implicaciones importantes en materia de política pública sobre prevención, combate y cooperación internacional en materia de migración irregular y crimen organizado transnacional.

Métodos

Este estudio utiliza un enfoque mixto anidado. La presentada es mayoritariamente cualitativa que se basa en datos levantados para un proyecto de investigación sobre migración afrocaribeña a través de la frontera mexicoestadounidense. Este implicó cinco meses de etnografía multisituada entre 2022 y 2024 en Darién y Gualaca (Panamá); Baní y Santo Domingo (República Dominicana); y Monterrey, Matamoros y Tapachula (México).

El presente artículo se construye a partir de doce entrevistas a profundidad y de historia de vida con migrantes, familiares y traficantes; las entrevistas fueron realizadas en 16 sesiones-hubo más de un encuentro con los migrantes- presenciales, así como comunicación telefónica y de mensajería por varios meses luego del trabajo de campo. Las dos historias expuestas se seleccionaron por ser casos típicos; sin embargo, las categorías, tipificación y descripciones presentadas son comunes a otros casos de migrantes dominicanos entrevistados. La información personal de los informantes fue identificada y todos los nombres aquí mencionados son seudónimos.

La data fue analizada siguiendo la lógica del itinerario subjetivo (Hirai y Sandoval, 2016) como una forma de adentrarse a las experiencias de los sujetos y hacer sentido de sus narrativas. Para ello, las doce entrevistas fueron codificadas por medio de análisis temático desde el enfoque biográfico-narrativo (Bruner, 1991; Pujadas, 1992) y los dos casos expuestos fueron integrados a una matriz temporal analítica multinivel con el fin de ordenar y relacionar los eventos narrados con las condiciones institucionales y sociales identificadas y crear las historias; esta estrategia permitió situar a los actores en la intersección de los fenómenos macro-, meso- y micro-social (Joseph y Audebert, 2022).

Para procurar la calidad de los datos, se aplicaron las estrategias de rigor y validez de Guest et al. (2012) y Hamilton (2020): tiempo de calidad, observación persistente, revisión externa y auditorías periódicas. La información cualitativa fue triangulada con estadísticas descriptivas que permitieron enmarcar las historias migrantes en las tendencias migratorias regionales y análisis georreferenciado (GIS) de Story Mapping utilizando ArcGIS a través del cual se mapeó las rutas utilizadas. Este texto se presenta como una descripción densa (Geertz, 1973) de las historias de los casos seleccionados.

Desarrollo

La historia de Míguela. ¿Cómo se estructura el tráfico de migrantes en la vuelta por México?

Míguela, de 27 años, es nativa de Santo Domingo Oeste. En septiembre de 2021, escucha hablar de la vuelta por México por primera vez en el salón de belleza de su prima Susana donde comentan sobre los “vuelteros”. “Todo el mundo se estaba yendo por ahí”, cuenta Susana. En el argot urbano dominicano, una vuelta refiere a realizar una tarea diligentemente o cumplir una meta, a menudo relacionada con actividades ilícitas. En este tenor, el término “la vuelta por México”, aunque de origen desconocido, se popularizó en las redes sociales en 2022 para designar la ruta migratoria dominicana hacia Estados Unidos a través de su frontera con México.

Este corredor migratorio, es el más transitado del mundo, ha sido un paso consolidado durante décadas para migrantes mexicanos, centroamericanos y extracontinentales. Sin embargo, ha sido una ruta poco frecuentada por dominicanos. Desde el 2020 han aumentado exponencial los encuentros con dominicanos que viajan irregularmente a través de México (ver Figura 1) y los arrestos de la Patrulla Fronteriza en los sectores adyacentes a la frontera (ver Figura 2).

Figura 1
Encuentro con dominicanos con estatus irregular en México, 2013-2024.

Figura 2
Arrestos de la Patrulla Fronteriza a dominicanos en sectores de la frontera suroeste, 2013-2022.

Estructura organizacional en clústers de los grupos de tráfico de migrantes

Un vecino conecta a Míguela con Gustavo y Pablo, unos reclutadores, de quienes compra un “paquete completo” por US$18,000 que incluye boletos de avión, transporte terrestre, alojamiento y comidas hasta su destino en Filadelfia. Los reclutadores son miembros del grupo de tráfico, usualmente cercanos a la comunidad, que haciendo uso de su conocimiento local y por medios diversos-boca a boca, anuncios en redes sociales, páginas web, etc.-captan potenciales migrantes para ser trasladados por el grupo que representan, cobrando un porcentaje del costo del viaje (Antonopoulos y Winterdyk, 2006; Campana, 2020; Zhang y Chin, 2002). Gustavo trabaja para Raúl, un migrante retornado y empresario, conocido y respetado en el pueblo, con conexiones en Centro y Norteamérica. Sobre él, Susana dice: “Porque tiene dinero el degraciao. Porque él trajo dinero cuando lo deportaron.

Él tiene uno de los puntos más grandes de Filadelfia”. Raúl es el líder o coordinador del grupo en el noreste de República Dominicana y es pionero “organizando viajes” a través de México en esa zona del país. Los líderes son piezas claves en las agrupaciones de tráfico (Antonopoulos y Winterdyk, 2006; Spener, 2009); análogo a lo que Spener denomina “hub”, los líderes son las cabezas de las organizaciones local que ocupan una posición gerencial y toman decisiones ejecutivas. Sus funciones incluyen planificar la operación local, coordinar con socios en los lugares de tránsito, manejar el movimiento de dinero y supervisar personal su cargo como guías, reclutadores y personal de apoyo-e. g. conductores, cuidadores o cocineros.

Míguela emprende su viaje en octubre de 2021. Un taxi la lleva a Punta Cana, desde donde vuela a Panamá y luego a Guatemala. En Guatemala la recoge un guía llamado Gabriel. Los guías son miembros de la agrupación que, aunque realizan gran diversidad de actividades, su función principal es acompañar y asistir a los migrantes durante trayectos de un viaje; también pueden fungir como coordinadores de servicios logísticos-comida, alojamiento o transporte-y realizan pagos a agentes externos-como transportistas, intermediarios o funcionarios sobornados. Suelen ser oriundos de o estar asentados en los países de tránsito y operan a nivel nacional, zonal-dentro de un país-, o local-como un pueblo o una frontera.

Al llegar a Guatemala, Gabriel reconoce a Míguela, en tanto los traficantes comparten fotos de los migrantes para, junto a una palabra clave, coordinar la recogida, alojamiento y transporte durante diferentes etapas del viaje. Míguela paga US$2000 dólares a Gabriel, quien lo usa para pagar a un taxista que la conduce a un hotel en Ciudad de Guatemala y sobornar al agente de migración que registra su entrada. El taxista es un transportista, cuyo rol es el traslado de los migrantes por trayectos relativamente cortos a cambio de un pago, mientras que el agente es lo que Antonopoulos y Winterdyk (2006) denominan un funcionario corrupto quien, a cambio de una comisión, funge como contacto interno en instituciones migratorias para realizar trámites ilícitos y encubrir a los migrantes durante procesos de supervisión (Antonopoulos y Winterdyk, 2006; Williams, 2001).

Al día siguiente, Míguela es llevada a un motel en una ciudad del departamento de Santa Rosa, donde realiza otro pago de US$1700 al dueño. En Santa Rosa conoce a Chago, un migrante dominicano asentado en Guatemala que funge como enlace, personas que conectan a líderes en los países de origen y de tránsito, de Raúl con Guillermo. Chago transfiere a los migrantes traficados por Raúl a la agrupación de Guillermo, líder guatemalteco y jefe de Gabriel. De ellos, refiere Míguela:

[…] Guillermo, que a ese es que el dominicano [Chago] le pasa la gente que busca de República Dominicana. […] Chago le buscaba la gente a Guillermo, que es el dueño de los viajes en Guatemala. […] y ahora ese es uno de los jefes-jefes de Guatemala del tráfico.

Las agrupaciones de tráfico de migrantes se pueden entender como organizaciones jerarquizadas y con miembros que ocupan posiciones específicas y desempeñan roles definidos (Antonopoulos y Winterdyk, 2006; Aronowitz, 2001; Chin, 1999; Salt y Stein, 1997; Zhang, 2008). Desde este enfoque organizacional, estas agrupaciones son empresas productivas (Salt y Stein, 1997) o formas de trabajo (Sánchez, 2014) que han adoptado al tráfico como modelo de negocio dentro de economía sumergida o ilícita.

El enfoque de redes (Gammeltoft-Hansen y Sorensen, 2013; Spener, 2009; Triandafyllidou y Maroukis, 2012), por otro lado, propone entender las agrupaciones de tráfico como redes descentralizadas que conectan individuos, criminales como no criminales (Sorensen, 2013), en una industria transnacional de servicios (Bilguer, et al., 2006; Cruz-Piñeiro et al., 2024). Siguiendo las propuestas analíticas que integran visiones combinadas de ambas perspectivas como la idea de “hub and spokes” de Spener (2019), se propone comprender a las agrupaciones de tráfico como clústeres.

El concepto de clúster en economía fue desarrollado por Michael Porter para designar a una agregación de agentes económicos interconectados o asociados, normalmente concentrados geográficamente (con alcance nacional o en una o varias zonas dentro de un país), que operan en un campo o industria económica (Porter, 1990). Los clústeres incrementan la productividad, ya que permiten la articulación informal de tareas y la colaboración entre organizaciones, haciéndolas más competitivas frente a las que trabajan individualmente. Desde esta perspectiva, podríamos describir la industria del tráfico como un conjunto de organizaciones locales (Bilguer, 2006; Dobler, 2021; Icduygu y Toktas, 2002; Neske, 2006; Spener, 2009) articuladas en una red empresarial criminal transnacional (Bilguer, et al., 2006; OIM, 2023; Salt y Stein, 1997).

Bajo esta visión, el tráfico se articula a partir de organizaciones jerarquizadas a nivel local, pero transnacionalmente articuladas en redes sociales descentralizadas que se vinculan para maximizar las ganancias derivadas del servicio movilización a migrantes (clientes). Por lo tanto, el tráfico de migrantes dominicanos a Estados Unidos a través de Centro y Norte América está estructurado por redes regionales adaptables y flexibles compuestas por entidades nacionalmente organizadas y con roles definidos que cooperan para aumentar la productividad, apoyarse logísticamente y reducir costos operativos en el objetivo común del beneficio económico.

Las organizaciones nacionales captan mercados zonales, y hasta nacional, teniendo casi exclusividad operacional sobre un territorio dado, como Míguela explica: “Él [Chago] es quien ha sacado a casi toda la gente de Santo Domingo Oeste”. Las organizaciones locales subnacionales articulan redes con otras organizaciones, creando clústeres transnacionales. En este sentido, Gustavo (reclutador) y Raúl (líder) son parte de un grupo en República Dominicana que, por medio de Chago (enlace), está conectada con otra organización en Guatemala conformada por Guillermo (líder) y Gabriel (Guía). Estos se articulan en clúster regional, como se muestra en la Figura 3.

Figura 3
Estructura observada de clústeres de tráfico de migrantes en la región.

Los líderes y guías también se relacionan con actores externos o outsourced que prestan servicios a la organización. Los actores externos, similares a los “spokes” de Spener (2009), no son miembros per se del grupo, sino que prestan de servicios especializados o genéricos, de manera ocasional o regular. Estos suelen recibir pagos in situ por parte de los propios migrantes o de los guías, en lugar de percibir ganancias directas como los líderes o un porcentaje del costo del viaje como los reclutadores.

No todas las organizaciones “subcontratan servicios” con actores de este tipo; las más grandes y organizadas pueden tener personal fijo que realice actividades, especialmente tareas simples (Antonopoulos y Winterdyk, 2006). El taxista, el agente de migración, o el dueño del hotel son ejemplos de actores externos. Similares a estos hay actores esporádicos, personajes incidentales que usualmente se encuentran próximos a rutas migratorias y aunque no son contratados por la organización directamente, intervienen en el tráfico al brindar servicios o vender mercancías-como comida, ropa o equipo especializado-a migrantes o traficantes. En el caso de estos dos, sus ingresos no dependen exclusivamente de las actividades del grupo, sino que pueden tener otros clientes que utilizan sus servicios en otros contextos.

Cabe resaltar que, a pesar de estas comunalidades observadas, las organizaciones toman estructuras internas diversas y los miembros, aunque asumen roles, tienen perfiles muy heterogéneos y están atados por lazos laborales, pero también personales (Leutert y Rendón, 2024; Sánchez, 2014). No obstante, todos estos actores, organizaciones y redes pueden entenderse como “facilitadores” (Leutert y Rendón, 2024; Spener, 2009), parte del ecosistema industrial migratorio-lícito e ilícito-(Gammeltoft-Hansen y Sorensen, 2013; Hernández-León, 2005) que facilita la migración irregular y es simbiótico al tráfico de migrantes.

Articulación logística de los clústeres de tráfico de migrantes

Las agrupaciones de tráfico de migrantes utilizan una amplia gama de transporte y alojamiento según los recursos y opciones disponibles como camiones, autobuses, taxis, entre otros. Tras ser trasladada en taxi durante dos semanas en Guatemala, Míguela cruza la frontera con México en un camión de ganado. Ella recuenta:

¿Tú sabes los camiones de vaca? Ahí metían 44 [personas]. Parado todo el mundo agarrado de la malla de arriba, sin tú ver por dónde iba. Nada. Eran más de 30 camiones así, en fila. Yo sé que cruzamos un río porque como que se metía agua por los camiones, pero no... había siempre alguien montado en el camión que te decía ‘no miren para afuera, no hablen. […] Y como que le pagaban [a oficiales de migración en la frontera]. Por cada uno de nosotros le daban 300 quetzales.

Asimismo, en el trayecto, va pasando por diferentes guías, pertenecientes a organizaciones subnaciones, en lo que Spener (2009) llama “cadena”. En algunos casos-sobre todo en el norte-se hospeda en casas particulares con unos pocos migrantes, mientras que, en el sur, se observó a la aglutinación de grandes grupos de migrantes en ranchos, fincas y bodegas donde eran divididos según su guía, representante de una organización de tráfico. Míguela recuerda que “ahí [Chiapas] era una finca grande. Ellos le dicen disque rancho. Era…. te dividían por cartel. Si tú eras del Cartel del Perro... Yo pertenecía al Cartel del Halcón. Había del Cartel del Halcón como 500. Nos dividían como por módulos”.

Esto es muestra de cómo las organizaciones, aunque al interno cohesionadas, se articulan descentralizadamente y utilizan “proveedores” de servicios-como alojamiento o transporte. Un mismo proveedor-como el alojamiento de Chiapas o los camiones del en la frontera mexicoguatemalteca-presta servicios varias organizaciones al mismo tiempo. Más adelante, es llevada a Puebla en lo que describe como un “trailer”, donde es alojada un rancho “del cartel de kique”, en el cual nota más seguridad que en otros lugares:

Ahí había gente de todos los países. Habíamos 1,500 gente en esa granja. […] Ahí había gente con pistola hasta en el culo enganchada ahí. Ya... ahí ya había mucho carro de lujo, me acuerdo. Perros grandísimos. […] Ahí no había luz, ni agua, ni señal. Nada.

Esto parecer ser un indicativo de articulación con otro tipo de grupos criminales. Aunque anteriormente diferenciadas las actividades de tráfico de migrantes y de drogas (Izacara-Palacios, 2014; Sánchez, 2014), desde el período poscovid, las organizaciones de tráfico en México han estrechado su relación con los cárteles. De esta forma, ha pasado de ser una relación orientada casi exclusivamente a brindar protección y derecho de uso de una ruta (Jordan, 2022) a colaborar proveyendo servicios como alojamiento y transporte. Estos vínculos transcriminales grupos de alto poder e influencia como los cárteles apuntan actividades delictivas complementarias-como el tráfico de narcóticos y armas-que amenazan la estabilizan la seguridad nacional interna el control del Estado sobre el territorio.

Míguela es transportada en un pequeño autobús a Guanajuato y alojada en una casa con migrantes de su propio “grupo”-traficados por la misma organización y bajo la supervisión de un mismo guía-, en una residencia particular, propiedad del Sr. Huerta, a quien paga US$1,500. El Sr. Huerta es un proveedor externo que brinda servicios de alojamiento. En contraste a los anteriores lugares donde Míguela habla de condiciones precarias, intimidación y aislamiento social-mecanismos utilizados por traficantes y tratantes para mantener control sobre los migrantes (Vargas et al., 2021; Torres y Asakura, 2019)-ella refiere: “El señor de ahí, muy bien. El señor de ahí sí es un amor. Ahí si tú cumples años, te compraba bizcocho. Te daba buena comida”. Esta diferencia de trato y la menara en que se presta el servicio es también indicativo del carácter descentralizado e independente de las organizaciones locales que conforman los clústeres (Bilger et al., 2006; Blair, 2013).

En Guanajuato, obtiene una licencia de conducir falsa por US$1,500 de parte de un funcionario y la usa para volar a Monterrey. En monterrey se aloja en la casa de la Sra. Garza quién funge como cuidadora, cuyo rol es atender a los migrantes mientras se encuentran en un alojamiento. Después de unos días, la trasladan en taxi con otras dos mujeres a la ciudad fronteriza de Piedras Negras, en una casa cuidada por Ximena, una joven de 19 años. Después de unos diez días allí, cruza hacia Estados Unidos con un guía proporcionado por Raúl y “se entrega”-coloquialismo que refiere a pedir asilo ante una autoridad migratoria en frontera-a la Patrulla Fronteriza estadounidense, pero es expulsa a Ciudad Acuña, Coahuila, en el norte de México.

El paquete adquirido tenía “tres intentos”, una política que establecen los reclutadores al momento de vender un paquete. Manitas, un traficante mexicano con nexos a organizaciones de tráfico en República Dominicana, señala que tiene sus paquetes vienen “con una garantía total en caso de que te viren, porque hay que pensar en todo”. En ese sentido, paquetes con esta modalidad vienen “asegurados” en caso de expulsión a México. Haciendo uso de su “seguro”, Míguela vuelva a cruzar con la asistencia de un guía a través de Ciudad Acuña.

Ya en territorio estadounidense, decide desplazarse irregularmente hasta su destino, pero es interceptada en San Antonio, Texas, y enviada a otro centro de detención en Villa Hermosa, Tabasco, al sur de México. Al ser liberada, con la ayuda de otro guía, emprende el viaje través del país, pero es interceptada por autoridades migratorias en Ciudad de México y enviada a otro centro de detención en Veracruz. Gracias a las relaciones que sus traficantes habían tejido con las autoridades migratorias mexicanas, logra escapar de la deportación y se dispone a un nuevo viaje: “Me dije: ‘Este es mi último intento. Si no llego aquí, me regreso’”. Realiza la misma ruta través de México junto a un guía, hasta llegar nuevamente a Piedras Negras.

En marzo de 2022, cruza la frontera por tercera vez. En suelo estadounidense, Raúl le pide US$3500 dólares adicionales para llevarla a Filadelfia, su destino final, violando la negociación inicial. Ella se niega y queda varada a su suerte, Texas, donde ha permanecido desde entonces. Su trayectoria migratoria se observa en la Figura 4.

Figura 4
Mapa con la trayectoria migratoria de Miguela.

La historia de Frankie. ¿Cómo se vive la Vuelta por México?

Frankie es un joven de 29 años, oriundo de la ciudad de Baní. Nunca tuvo la intención de vivir en Estados Unidos, pero su amigo Rosendo le propone hacer la Vuelta a finales de 2022. “Frankie, vamos para Estados Unidos. Vamos a buscar esos cuartos”, recuerda Frankie. Varios amigos y vecinos ya habían completado con éxito este viaje. Frankie menciona:

“No, yo decía ‘¡bien!’, porque yo escuchaba que todo el mundazo que se iba, llegaba y vaina y estaba bien. Estaba cómodo. Todo el que llegaba... Todo el que se iba llegaba… llegaba. Y yo le dije [a Rosendo] ‘coño, vamos, vamos, vamos a probar, a ver qué lo que”.

Su esposa, Ana Rosa, me cuenta: “Todo el mundo estaba llegando. Yo le dije ‘dale pa' allá y después que tú estés allá me mandas a buscar’ […]”, en apoyo a su decisión.

El auge de la Vuelta

Frankie conocía ya la vuelta. Durante el 2022, en República Dominicana la Vuelta por México se convirtió en un fenómeno cultural con alta visibilidad en las redes sociales. Muchos vuelteros contaron sus viajes y compartieron una “rápida prosperidad” en Estados Unidos, a través de selectiva circulación de información y performances de éxito (Ulla, 2015). La vuelta generó gran cantidad de contenido online y de entretenimiento por parte de vuelteros y otras personalidades mediáticas.

Publicando bajo hashtags como #VendanTo, #LaVueltaPorMéxico y #LaVueltaEMexico, algunos de estos migrantes ganaron visibilidad y se convirtieron en influencers con decenas de miles de seguidores, escribieron canciones alusivas al tema e hicieron apariciones en programas digitales; de esta manera, los vuelteros se convirtieron en referentes de una nueva tendencia tanto migratoria como cultural e invitaron a otros a seguir sus pasos, lo que contribuyó al auge de esta ruta entre la población joven dominicana.

Incluso en las primeras etapas de este fenómeno, la Vuelta no era un secreto en Baní. Esa ciudad, pionera histórica de la emigración hacia República Dominicana (Levitt, 2001), presentó casos tempranos de migrantes a través esta ruta. Chaco, residente de la ciudad y abogado que ha “asistido” a personas en trámites legales previos al viaje, opina:

Esto comenzó en 2020… 2021. Fue durante el año 2021 que la gente empezó. A veces se daban raras excepciones mira se fue Pedro, se fue Juan; pero a partir del año 2021 [inició]. […] Bien… fíjate hasta mayo del 2021 la cosa iba como casi normal. De mayo a diciembre 2021…. De mayo a diciembre del 2021… O sea, la gente empieza a partir de mayo hasta el mes de diciembre. Y todavía en el 2022… cuando hablamos del 2022 estamos hablando de octubre y noviembre todavía… eso se masificó más entre mayo del 2021 y octubre del 2022. Sí, en ese lapso de tiempo fue que la gente más se interesó por esos viajes. […] se hablaba de una famosa ley. Entonces la gente decía ‘mira, lo van a quitar, lo van a quitar, lo van a quitar el Título 42’… acá también tengo muchos, pero muchos casos de noviembre, diciembre del 2022.

Las publicitaciones a través de vínculos primarios y las referencias boca a boca son centrales en el funcionamiento del tráfico de migrantes (Izacara-Palacios, 2014; Sanchez, 2014; Spener, 2009). Los reclutadores, usualmente personas conocidas en la comunidad, persuade a potenciales migrantes, sobre todo personas jóvenes, con la promesa de una migración segura. En primer lugar, los reclutadores suelen ser miembros de la comunidad-o personas cercanas a ella-y se asume que se preocupan por sus clientes-vecinos o compueblanos-por el lazo primario, porque siguen en contacto con las familiares de los migrantes en el destino, o porque las posibles referencias que pueden obtener.

Segundo, dado que la emigración irregular flexibiliza juicios morales (Bartolomé & Valdez-Castro, 2023) o incluso se justifica bajo condiciones de injusticia (Sanchez, 2014; Spener, 2009), los traficantes son vistos como personas que “ayudan” o “facilitadores” de un servicio, más que como delincuentes peligrosos (Sanchez, 2014; Slack & Martínez, 2018; Spener, 2009; Leutert y Rendón, 2024; Liempt, 2007). Por último, los reclutadores utilizan las creencias compartidas sobre éxito y las expectativas sociales para persuadir los prospectos (Bartolomé &Valdez-Castro, 2023). Todo esto contribuye a una relación de confianza entre ambas partes que mantiene el negocio de tráfico.

Paquetes y costos

Rosendo conecta a Frankie con Alacrán, a quien describe como el “hombre que organiza los viajes en Baní”, para negociar. Los precios de estos servicios han cambiado con el tiempo, disminuyendo significativamente debido al aumento de la oferta, al desarrollo de una experiencia que reduce los costos y cambios en la política migratoria estadounidense. Chaco explica:

Chaco: Esos viajes empezaron carísimos. Esos viajes iniciaron costando entre US$20,000 y US$21,000 cuando empezaron, estamos hablando del 2021. Los que se fueron de aquí… yo tengo muchos casos aquí, de personas que pagaron RD$1,100,000 o RD$1,200,000 […]. Ya cuando se masifica… se masifican los viajes, que por tanta demanda se entendía que quizá aumentarían, realmente bajaron de US$20,000 y US$21,000 que te quitaban…quitaban a US$10,000 ya los últimos viajes. O sea, bajaron más de un 50%, hasta un 60%.

Entrevistador: ¿Y por qué bajaron tanto?

Chaco: No sabemos. Parece que las facilidades que dan en la misma frontera, porque cuando se iban, según narran los… los mismos que ayudan cuando se iban, antes de todo esto, había que dar un dinero en la frontera a los…los franqueadores, cosa que cuando, entonces, se incrementó, se implementa lo que es la entrega y ya ese dinero no hay que darlo. […] Por eso bajó entonces de US$21,000 o US$20,000 a, dependiendo de la familiaridad que pudiera tener, a US$10,000, US$11,000 y US$12,000.

Los traficantes publicitan estos viajes en forma de “paquetes” cuyo costo varía de acuerdo a las rutas, medios de transporte, alojamientos y otros componentes. Manitas, explica que ofrece el “paquete completo”-que incluye traslado en avión y “carro particular”-, el “intermedio”-que utiliza “bus con todos los pagos reportados, todos los retenes pagados”- y el “económico”-que ofrece transporte en una “rasta [camión], pero no en la caja [, sino] en la suite del trailero, del chofer… atrás en el camarote, en la suite de atrás donde descansa y duerme el trailero”.

Otro elemento que interviene en la fijación del precio es la apreciación de los traficantes del país de origen del migrante; los precios de los viajes, y dentro de cada tramo del trayecto, dependen de la nacionalidad de la persona. Esto más que cuestión geográfica, parece aludir a un intento de las organizaciones por maximizar sus ganancias extrapolando la situación económica del país a la persona. Frankie explica:

Tú sabes, depende el país, porque depende del país que tú sea, el viaje sale más caro o sale más barato. Hay cartel que a los dominicanos le cobran más caro, porque dizque hay más dinero en nuestro país que en Guatemala y así. […] Por ejemplo, a lo nicaragüense en ese tiempo le cobraban barato, como US$ 4,500 por traerlos. A los cubanos también a otro precio porque no había dinero y que había un régimen qué sé yo. Depende de cómo esté tu país es que te cobran.

En adición, se ha observado que, en ocasiones, que se facilitan préstamos, ya sean autofinanciados o por medio de financiadores externos, para cubrir parcial o totalmente los viajes (Bartolomé & Valdez-Castro, 2023; Vargas, et al., 2021). Asimismo, como se observó en el caso de Miguela, el monto del viaje se distribuye a lo largo del trayecto en pagos a guías de diferentes organizaciones locales y actores externos como conductores, alojamientos y agentes migratorios.

Estas dinámicas de fijación de precios y formas de pago es muestra del carácter descentralizado de las agrupaciones de tráfico de personas, así como del tráfico de migrantes como una actividad comercial dentro de la economía clandestina, ilícita o informal con comportamiento de libre mercado (Aronowitz, 2001).

Rasgos similares han sido identificados en África Oriental y Occidental (Meagher, 2021), Medio Oriente, Icduygu & Toktas (2002), el Sudeste Asiático (De la Rosa & Lara, 2021), América del Norte (Sanchez, 2014; Slack & Martínez, 2018; Spener, 2009), el Mediterráneo (Antonopoulos & Winterdyk, 2006) y el sur (Arlacchi, 1998; Castell, 2003), oeste (Liempt, 2007; Biguer et al., 2006) y centro (Neske, 2006) de Europa.

Para cuando Frankie decide hacer el viaje, los precios han bajado significativamente. En noviembre de 2025, Frankie, en tanto Rosendo es amigo de infancia de Alacrán, compra un paquete rebajado por US$7,000. Su familia considera el viaje como una inversión y participa en su financiación, convirtiéndolo en un asunto familiar (Bartolomé y Valdez-Castro, 2023; De Haas, 2023; Levitt, 2001; Vargas, et al., 2021). Utiliza ahorros personales-inicialmente destinados a construir una casa-contribuciones de su padre y un préstamo informal a rédito a nombre de su madre. Otros gastos para uso durante el viaje-como comidas y transportes no incluidos-los gestiona de manera compartida con Rosendo quién recauda el dinero con préstamos y la venta de un vehículo.

Interacciones con las autoridades policiales y migratorias

En diciembre de 2025, Frankie es llevado junto a otros cuatro banilejos reclutados por Alacrán hacia Santo Domingo desde donde vuela a San Salvador, aprovechando la exención de visado a nacionales dominicanos de los países del Triángulo Norte-excepto Guatemala, que en febrero de 2023 reimpuso visa a los dominicanos debido a su aumento irregular en su territorio. Desde El Salvador, el grupo cruza por Honduras y Guatemala para llegar a México, utilizando transporte público y furgonetas o taxis en los puntos fronterizos. “Tienen su ruta y todo, ellos saben cómo caminar […]”, comenta Frankie. Una vez en México, navega por la costa de Chiapas y Oaxaca en un bote a motor durante la noche y luego en una motocicleta hacia “una finca de mango y aguacates” en el interior del estado.

En Oaxaca obtiene un “permiso de tránsito”-presumiblemente una Forma Migratoria Múltiple- falso por MX$13,000-alrededor de US$700-que le faculta para moverse por ese país durante una semana. Desde Oaxaca, viaja a Puebla y Ciudad de México en autobuses, siguiendo las instrucciones telefónicas de guías remotos o, como les llaman Slack & Martínez (2018) “cyber coyote [traficante]”. En Ciudad de México, tiene su primer encuentro con la policía. Frankie narra esta experiencia:

Cuando nosotros vamos caminando allá vienen unos oficiales. […] . Los dos, la muchacha y el muchacho que andaban conmigo, desde que ven el oficial se embalan a correr. Yo no sé a quién ellos le corren. Cuando yo miro así para atrás yo también corrí. Me echaron mano a mí y al otro muchacho. Nos piden nuestros documentos. Yo pasé mi pasaporte y el permiso que yo tenía, pero el permiso mío estaba vencido ya. […] Él [el oficial] me dijo que podíamos olvidarnos de este ‘inconveniente’ [hace comillas con los dedos] si cooperaba. Sabes que en mi país la policía te quita dinero para dejarte ir y un amigo mío que hizo la vuelta antes siempre me decía que llevara menudo por si me atrapaban. Le di unos US$20, pero quiso sacarme más […]. Terminé pagando US$150 por cabeza.

Las interacciones con autoridades migratorias son centrales en la experiencia del vieje. Si bien, estos se vinculan con los clústeres y facilitan el viaje al emitir documentación falsa o sobrepasar barreras de seguridad, pueden constituirse en antagonistas de los migrantes. Los encuentros con policías y agentes de migración son los principales factores que determinan las rutas a seguir por los migrantes que viajan través de México y el principal miedo, incluso por encima del crimen organizado (Comisión Nacional de Derechos Humanos, 2018).

Esto es más frecuente entre los migrantes negros, afrodescendientes y de piel oscura como Frankie debido a la discriminación y perfilamiento racial. Además, estos encuentros suelen estar mediados por sobornos, abusos y arbitrariedad, lo que eleva el costo del viaje y constituye una fuente de estrés. Este involucramiento por parte de las autoridades apunta a debilidades institucionales en las instancias encargadas de la seguridad y el orden público.

Luego de este incidente, Frankie sale a Mexicali, en un autobús nocturno, como la mayor parte de sus desplazamientos que ocurren en la noche. En este autobús, tuvo su segundo encuentro con la autoridad, esta vez en un puesto de control migratorio. “[…] los mismos choferes que andaban en el bus ya sabían y estaban compuestos con los oficiales. Se paraban en un sitio que ya ahí mismito nos quitaban dinero”, cuenta Frankie. Atravesando Sonora, su autobús fue detenido. Un agente de migración identificó “al ojo” a migrantes indocumentados, basándose en perfilamiento racial. Al bajar del autobús, le solicitaron un pago para su liberación, pero, aunque pagó el monto requerido, fue llevado a un centro de detención en Tabasco. Tras ser liberado, con ayuda de su guía emprende la misma ruta, pero fue capturado una vez más y regresado a Tabasco.

¿Confiando en los traficantes?

Frankie había notado irregularidades con sus traslados y diferencias respecto a sus compañeros y experiencias de vuelteros anteriores:

[…] yo cada vez que me establecía en un lugar, siempre duraba una semana y tres días, siempre. Y a los otros que iban adelante de mí, ellos no. Eso era de una vez. Llegaban a los sitios y de una vez para arriba.

A menudo los traficantes le pedían dinero que no estaba incluido en la negociación inicial y no le proporcionaban comida en los lugares en que sí estaba incluida. No obstante, no fue hasta estos dos apresamientos pierde la confianza en sus traficantes. Decepcionado con su guía y sintiéndose estafado, su padre, a través de un amigo suyo, contacta a un traficante más “confiable”. El padre de Frankie, Nolberto, dice: “Ya yo no quería estar con la persona porque considero que no sabían cómo hacerlo. Ya me lo habían agarrado preso… Me lo agarraron preso dos veces. [...] Así que lo puse en contacto con otra persona”.

Esto demuestra cómo las redes sociales facilitan la migración irregular al conectar a potenciales migrantes con traficantes mediante el boca a boca (Antonopoulos & Winterdyk, 2006; Bartolomé & Valdez-Castro, 2023; Liempt, 2021; Martínez, 2015; Sanchez, 2014; Vargas et al., 2021); aunque esta recomendación es compleja y está mediada por diversos elementos como la satisfacción, la seguridad propia y experiencias previas (Slack & Martínez, 2018). Estas referencias no solo pueden facilitar el reclutamiento, sino que, a menudo, los migrantes mismos son quienes acuden a los traficantes.

Los grupos de traficantes que operan en República Dominicana dependen en gran medida de los reclutadores -el primer contacto del migrante-, quienes gozan de gran confiabilidad en su comunidad. La confiabilidad es un factor central en las dinámicas entre migrantes y traficantes, en tanto el negocio se sostiene en la premisa de que los migrantes llegarán seguros a su destino (Liempt, 2021; Sanchez 2014; Spener 2009). La confiabilidad se refiere a la capacidad de inspirar confianza en los demás; en palabras de Hardin (2002), es “la capacidad de juzgar los propios intereses como dependientes de hacer lo que se confía en uno” [traducción propia] (p. 28). La confianza es inherente a las relaciones sociales, ya que toda acción social se realiza con la expectativa de recibir una reacción racional, consecuente y proporcional (Coleman, 1990); las personas actúan confiando en que los demás actuarán como se espera.

Si bien la confianza suele ser más fuerte cuando se crea mediante socialización prolongada, en este tipo de relaciones a corto plazo, transaccionales y clandestinas se basan en lo que Hardin (1991, 2002) llama “interés encapsulado”, es decir, la expectativa recíproca de que los demás harán lo esperado porque les conviene la recompensa que obtendrán. Este tipo de visión contractual permea la relación traficantes-migrantes ya que el traficante se compromete a “facilitar un cruce exitoso y no abandonar, secuestrar, extorsionar ni exponer al migrante a riesgos innecesarios” (Slack & Martínez, 2018, p. 3 [traducción propia]) a cambio de un pago y el migrante espera que así sea debido a la ganancia financiera que recibirá el traficante.

Al contactar al nuevo traficante, Nolberto comenta: “Él me dio… como que me daba confianza, porque siempre ponía a Dios alante”. Los pagos fraccionados también sirven como estrategia de confiabilidad. Nolberto comenta:

Yo depositaba el dinero según lo que me decían, para que uno le tuviera confianza a él. Dijeron: ‘Mira, son US$1,500 que tú tienes que entregar una vez que esté con nosotros, para que veas que no vamos a quitarle el dinero ni nada por el estilo. Lo depositas por etapas’.

Con este nuevo traficante, Frankie paga un soborno para ser liberado y toma una serie de taxis, camionetas y tráileres hasta Cancún y luego, con documentos falsos, vuela a Monterrey, donde se aloja en una casa particular. Desde allí, junto a otros Banilejos-ya que esta nueva organización también está conectada con reclutadores allí-se dirige en un pequeño bus a Piedras Negras. En el camino, el guía soborna directamente a oficiales migratorios en varios puntos de chequeo. En Piedras Negras, cruza la frontera. Poco después, acude a un agente de la patrulla fronteriza con la intención de “entregarse”, pero este lleva al grupo a un centro de detención fronterizo1.

Tras tres meses navegando en cuatro centros de detención en Texas y Luisiana, Frankie es repatriado. La deportación a República Dominicana está fuera del “seguro” de los traficantes, pues este solo contemplaba expulsión a México, por lo que no puede hacer un nuevo intento. Desde entonces y hasta nuestra última conversación en octubre de 2023, Frankie ha residido en su natal Baní. Su trayectoria migratoria se observa en la Figura 5.

Figura 5
Mapa con trayectoria migratoria de Frankie.

Conclusión

En este artículo explora la estructura y el funcionamiento de las organizaciones de tráfico de migrantes dominicanos hacia Estados Unidos mediante de la frontera mexicoestadounidense, así como las experiencias de migrantes dominicanos en esta ruta, coloquialmente conocida como la vuelta por México. A través de la data presentada-expuesta en las historias de Míguela y Frankie-esta investigación revela la compleja estructura organizacional detrás de estos viajes, destacando su modus operandi-especialmente, respecto a su organización y financiamiento-mediante la idea del clúster de tráfico.

Este lente analítico conjuga la jerarquización, división de roles y estructuración de las organizaciones locales con la flexibilidad y descentralización operacional de las redes transnacionales. Así, se pueden comprender mejor la capacidad de adaptación de estos grupos frente a cambios regulatorios y circunstancias glocales, la maximización de la eficiencia y beneficios económicos y la extensión de sus operaciones en la región.

En cuanto a la experiencia de los migrantes traficados, el estudio explora las relaciones conflictivas, complementarias y complejas con diversos actores que facilitan esta industria como traficantes, figuras externas, autoridades, e incluso otros migrantes. En cuanto a la relación con los traficantes, destacan los mecanismos de control-como el miedo, la desinformación, el engaño y la dependencia-, la complicidad-por medio de la idea del traficante como “facilitador” o “proveedor de un servicio”-y la confianza-elemento mediador de la relación contractual entre ambas partes y la reputación de mercado del traficante.

Además, se observó cómo la participación de funcionarios corruptos y otro tipo actores locales, por un lado, es fundamental para la viabilidad operativa de los grupos de tráfico y, por el otro, es una amenaza constante para sus operaciones y los migrantes. Otro hallazgo relevante es la reiteración de la lógica comercial-mercantil del tráfico en la región, visible en las modalidades de financiamiento y pago, así como en la variabilidad del costo del viaje que está influenciado no solo por las condiciones locales y logísticas, sino también por percepciones económicas vinculadas a la nacionalidad del migrante.

Desde una perspectiva académica, esta investigación amplía nuestro entendimiento sobre la emigración irregular dominicana contemporánea con relación al tráfico de migrantes, sobre todo en esta ruta-una temática hasta ahora inexplorada- a través de una descripción rica y matizada sobre el fenómeno. Se reconocen limitaciones de este estudio como el acceso a la población objetivo-migrantes y traficantes-que permita una muestra mayor; trabajo de campo en los espacios de tráfico que se dificulta tanto por su dispersión geográfica como por la clandestinidad y el peligro que supone para el investigador; y acceder a fuentes de datos alternas para un ejercicio de triangulación más fino-en gran medida relacionada a la inexistencia e invisibilidad estadística del fenómeno y limitaciones de acceso a las estadísticas oficiales.

No obstante, los resultados presentados representan un punto de partida útil en este fenómeno emergente y abren nuevas avenidas de investigación. Futuras investigaciones pueden abocarse a contrastar el caso dominicano con otros grupos migrantes regionales y extrarregionales que frecuentan esta ruta, ahondar en el entendimiento de la interacción entre migrantes y traficantes desde otras perspectivas, abordar las implicaciones en materia de política migratoria en los países de tránsito y la eficacia de intervenciones de política pública frente al tráfico de migrantes.

También es necesario profundizar en aspectos psicosociales y afectivos que moldean las decisiones migratorias y la interacción con otros actores de la industria migratoria para orientar estrategias preventivas más efectivas que sobrepasen las tradicionales e inefectivas visiones punitivitas, estructurales y exclusivamente economicistas. Por último, próximos trabajos podrían explorar la influencia del entorno digital y las redes sociales en el establecimiento, expansión y mantenimiento de rutas migratorias irregulares, muy relevantes en contextos postpandemia, donde se observa un incremento significativo en la migración irregular a nivel global.

La relevancia de este estudio también trasciende al ámbito de las políticas públicas. Por un lado, se introducen innovaciones metodológicas para le elaboración de la política migratoria. La técnica de historia de vida utilizada permite comprender cómo los procesos políticos, económicos y sociales se entrelazan con las subjetividades y moldean las experiencias de diferentes los actores sociales involucrados en el proceso de interés y las relaciones que se tejen entre estos. En adición, el Story Mapping se presenta como una herramienta útil para el mapeo de las trayectorias de tráfico, así como su ordenamiento analítico y su representación visual.

En materia de seguridad nacional y defensa, la investigación reitera el tráfico de migrantes como un delito transnacional que afecta directamente el orden público, la institucionalidad, la soberanía nacional, el estado de derecho y las relaciones internacionales del país-como se observó con la revocación de exención de visado a ciudadanos dominicanos por parte de Guatemala. Los hallazgos de este estudio proveen información que puede ser utilizadas para la formulación de políticas públicas basadas en evidencia orientadas a combatir este delito. Uno de los puntos más notorios es la necesidad de implementar mecanismos de control interno más rigurosos-en el marco de los derechos humanos-en las instituciones la gestión migratoria y seguridad a través de auditorías, prácticas anticorrupción y sanciones efectivas de acuerdo con estándares internacionales.

Es pertinente la cooperación internacional y el fortalecimiento de alianzas con países de tránsito que incluya esfuerzos conjuntos de inteligencia, tecnologías y operaciones. Es menester actualizar el marco legal nacional incorporando aprendizajes de las experiencias recientes a nivel local, regional y académico-en el país, particularmente, queda pendiente la reforma de la Ley 137-03 Sobre Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas. Adicionalmente, es precisa la ampliación de canales de migración regular que, como demuestra la evidencia, disminuyen la emigración irregular, el tráfico de migrantes y la trata de personas. En fin, los hallazgos invitan a repensar la complejidad del fenómeno de interés para construir respuestas gubernamentales eficaces, ágiles y humanas que balanceen el control fronterizo, el estado de derecho y la protección de las personas migrantes.

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  • 0
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    En Estados Unidos, además de albergar a migrantes que ingresan irregularmente o están sujetos a deportación, solicitantes de asilo a menudo son retenidos en estas instalaciones mientras se procesan sus solicitudes.

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    24 Jun 2026
  • Fecha del número
    Jan-Dec 2026

Histórico

  • Recibido
    05 Feb 2026
  • Revisado
    30 Abr 2026
  • Acepto
    05 Jun 2026
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Universidad Nacional para la Defensa “General Juan Pablo Duarte y Díez” Avenida 27 de Febrero, Esquina Avenida Luperón, Santo Domingo, Distrito Nacional, República Dominicana. - E-mail: jfabriziot@unade.edu.do
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