Menu

Open-access Migración y geopolítica: La encrucijada de la ruta migratoria en el Tapón del Darién en América Central

Development of Human Rights in the context of the Law of the Sea of the Law of the Sea

Resumen

El texto analiza la compleja situación que enfrentan miles de migrantes al atravesar el Tapón del Darién, una densa selva ubicada en la frontera entre Colombia y Panamá, que se ha convertido en un paso crucial, pero extremadamente peligroso en su camino hacia América del Norte, donde convergen desafíos humanitarios, de seguridad y geopolíticos que requieren atención y acción coordinada a nivel regional e internacional. La hipótesis central estima que el tapón del Darién, históricamente se ha presentado como una barrera natural entre Panamá y Colombia, aunque en la actualidad se está transformando en un escenario estratégico de convergencia de intereses geopolíticos, sociales y económicos orientado por nuevas estrategias y diseños conducentes a abrir el Darién al comercio internacional, la geoeconomía y la globalización.

Palabras clave:
Migración; geopolítica; ruta migratoria; frontera; Tapón del Darién

Abstract

The text analyzes the complex situation faced by thousands of migrants when crossing the Darien Gap, a dense jungle located on the border between Colombia and Panama, which has become a crucial, but extremely dangerous step on their way to North America, where humanitarian, security and geopolitical challenges converge that require attention and coordinated action at the regional and international levels. The central hypothesis is that the Darien Gap has historically been presented as a natural barrier between Panama and Colombia, although it is currently being transformed into a strategic scenario of convergence of geopolitical, social and economic interests guided by new strategies and designs conducive to opening the Darien to international trade, geoeconomics and globalization

Keywords:
Migration; geopolitics; migratory route; border; Darien gap

Introducción

Los movimientos de población, como proceso histórico, siempre han estado asociados al desarrollo de la sociedad universal. Debido a esta constante histórica, la presencia de inmigrantes en diferentes regiones de la geografía mundial ha permitido observar corrientes migratorias dinámicas y multifacéticas cuyo origen se asocia a diversas instancias, tales como la inmigración libre y espontánea para encontrar una sociedad receptora que mejore las condiciones de bienestar o aquellas forzadas por la necesidad de buscar asilo o refugio por causa de desastres naturales, conflictos armados, persecuciones políticas o religiosas, entre otras.

Los movimientos de población, voluntarios o forzados, son hoy día fenómenos fundamentales en la dinámica internacional y global. La movilidad humana es un proceso individual o familiar, planificado y consensuado, en cambio las migraciones forzadas son urgentes y no deseadas. La primera beneficia a las personas y a las economías mediante el intercambio cultural y el desarrollo económico, pero enfrenta desafíos como la integración y la fuga de cerebros. Por otro lado, las migraciones forzadas son resultado de situaciones críticas que afectan la estabilidad emocional y económica de los migrantes, pero pueden dificultar la capacidad de los gobiernos para ofrecer ayudas de inserción adecuada.

Por esta razón, en el siglo XXI, la globalización y la economía mundo cambiaron el perfil de la movilidad migratoria tradicional, agregándole dimensiones sociales y económicas (Bravo 2024:128) y, con la apertura de las fronteras y las nuevas tendencias geopolíticas permitieron la conformación de espacios económicos regionales y de zonas marginales. De esta manera, “Asia, África y América Latina se transformaron en los continentes que conforman el mapa geopolítico de origen de las migraciones que se dirigen hacia la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y Australia en busca del sueño occidental” (Marcu 2010: 46).

En el caso de América Central, la región natural del Darién, espacio marginal, pero con un alto valor estratégico dada su ubicación geopolítica que no sólo es una frontera entre dos países, sino que también, es un paso de integración continental entre América del Norte y América del Sur, que se ha convertido en una ruta migratoria extremadamente peligrosa para los migrantes que intentan cruzarla debido a las condiciones medioambientales de la densa selva tropical, el accidentado terreno y las condiciones climáticas extremas que presenta.

A esta selva tropical también se le conoce con el nombre del Tapón del Darién porque es tramo de selva impenetrable que separa a Colombia y Panamá e interrumpe la Carretera Panamericana, pero aun así, con todos los inconvenientes mencionados, se ha convertido en una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo de los últimos tiempos hacia Estados Unidos.

Teniendo como premisa la hipótesis que el Tapón del Darién, históricamente se ha presentado como una barrera natural entre Panamá y Colombia, pero en la actualidad se está transformando en un escenario estratégico de convergencia de intereses geopolíticos, sociales y económicos orientado por nuevas estrategias y diseños conducentes a abrir el Darién al comercio internacional, la geoeconomía y la globalización.

Desde esta premisa, se plantean tres líneas o ejes de trabajo:

  1. El Tapón del Darién es un Nodo estratégico y “puerta de entrada”

  2. La región actúa no solo como un obstáculo físico, sino también como un punto de control y tránsito clave para flujos migratorios, actividades ilícitas y, potencialmente, rutas comerciales informales. Esto convierte al Darién en un espacio donde convergen intereses de actores estatales y no estatales.

  3. El Tapón del Darién tiene vulnerabilidad y oportunidad para la integración regional

  4. La debilidad en la gobernanza y en la infraestructura de la zona genera un doble perfil: por un lado, se incrementan los riesgos de inseguridad y explotación criminal; por otro, ofrece la posibilidad de fortalecer la cooperación transnacional para la gestión ambiental, el desarrollo sostenible y la seguridad regional.

  5. Redefinición del control territorial y soberanía:

  6. La ambigüedad en el control del territorio, sumada a la presión de intereses externos, tanto de potencias regionales como globales, está redefiniendo el concepto de geopolítica en la zona. Este proceso puede abrir paso a nuevas formas de cooperación y conflicto, que influyen en el orden geopolítico de la región.

Estas líneas de trabajo invitan a analizar cómo la transformación geopolítica del Tapón del Darién impacta en las dinámicas migratorias, en el poder regional y global, evidenciando la necesidad de una estrategia integral que aborde tanto los desafíos de seguridad como las oportunidades para el desarrollo económico y la integración regional.

Desarrollo

Globalización, geopolítica y migración

La globalización, como proceso histórico es el resultado de la evolución histórica de la política económica liberal y del desarrollo capitalista, que hoy está marcado por el sello de la sociedad y de la geoeconomía, por los acuerdos económicos entre los países que guían el crecimiento y por las redes del circuito de comercio mundial (Bravo, 2015: 141).

La economía-mundo1 y los escenarios globalizados actuales han propiciado cambios decisivos que han modificado significativamente el orden internacional y el orden geopolítico. Dichos cambios han impactado no sólo el área económica, sino que también han afectado a las relaciones sociales, la cultura, la política nacional y las relaciones internacionales, porque el espacio transnacional se ha constituido en el marco de la globalización (Ellwood, 2007).

En el marco de la globalización una de las economías locales que se ha transformado es el Tapón del Darién por su integración a los mercados globales. En efecto, la progresiva inmigración generó nuevas oportunidades económicas para los lugareños porque los migrantes pagaban por trayectos en bote, ropa, comida y agua después de agotadoras caminatas, pero también ha presentado desafíos complejos debido a la política migratoria de Estados Unidos (Matas Delacroix, 2025).

Actualmente se puede decir que la región del Darién es una zona de economías de enclave en donde el capitalismo de extracción y la agroindustria constituyen la configuración regional de los poblamientos y se disputan el control de las mejores zonas con las comunidades indígenas, afrodescendientes y con el narcotráfico proveniente de varios actores (carteles, guerrilla, paramilitares). (Alameda, 2009: s/n)

Por otra parte, la apertura de mercados ha permitido que productos regionales encuentren consumidores a nivel internacional, generando ingresos adicionales para las comunidades locales. Un ejemplo de integración al mercado global es el cultivo del aguacate panameño, ya que aparte del consumo local “está ganando terreno en mercados internacionales, lo que contribuye al crecimiento del sector agropecuario nacional” (Jaén, 2025).

Sin embargo, también ha llevado a una competencia desleal con productos importados, afectando negativamente las economías tradicionales. Además, la inversión extranjera directa ha aumentado, trayendo consigo infraestructura moderna y desarrollo económico. No obstante, esta inversión a menudo no beneficia equitativamente a la población local, y en algunos casos, puede llevar a la explotación de recursos naturales sin consideración por la sostenibilidad (Ramírez, 2018).

De esta manera, en los tiempos presentes la movilidad humana en general y la realizada a través de la ruta migratoria del Darién corresponde a un fenómeno social, geopolítico y geoeconómico configurado por la globalización (CEPAL, 2002; Bravo, 2015). En este escenario, junto a la apertura del mercado local en el Darién coexisten actividades comerciales legales y otras ilícitas controladas por el Clan del Golfo, grupo que no solo se involucra en actividades típicamente delictivas como el narcotráfico, la extorsión, y la minería ilegal, sino que también exhibe características asociadas al paramilitarismo, tales como un control territorial y social coercitivo, y otras que se han expandido representando riesgos, amenazas e inseguridad para la población migrante (Hernández, et al., 2018).

La globalización también ha afectado la situación de la geopolítica, entendida esta como el “estudio de los condicionamientos geográficos de la política” (RAE, 2019)2 Esta definición es amplia y solo relaciona el concepto con la geografía. Sin embargo, desde un punto de vista metodológico, la geopolítica es una herramienta teórica de características especiales que permite comprender el mundo porque “trata de las relaciones entre los fenómenos políticos y las configuraciones geográficas, a la vez que físicas y humanas” (Agnew, 2005).

En el marco teórico, la geopolítica permite analizar cómo influyen las variables geográficas, humanas y físicas, sobre la organización política y las relaciones internacionales. Entonces la geopolítica “es un objeto de estudio dinámico e interdisciplinario que requiere del marco teórico que le ofrecen las ciencias políticas, las relaciones internacionales, la geografía y otras ciencias, como la economía y la historia” (Dallanegra Pedraza, 2010).

Esta dimensión de la geopolítica cambió sustancialmente con la llegada de la globalización y la mundialización económica porque la geopolítica, pasó a considerarse cercana a la geoeconomía3, Así, se entiende que la primera estudia la división del mundo en Estados y sus capacidades materiales, incorporando el análisis de las estrategias de sus gobiernos y la segunda con la globalización, es economía, es política y es estrategia (Olier 2012: 27-28).

En este contexto la circulación del capital es seguida por flujos migratorios de población, dentro de los cuales están las corrientes migratorias forzadas o las llamadas migraciones económicas de subsistencia que se identifican por las variables económicas ligadas a la geoeconomía (Aliaga Sáez, 2012). Los movimientos de población, como proceso histórico, siempre han estado asociados al ritmo de desarrollo de la sociedad universal. Entonces, la residencia de inmigrantes en diferentes sociedades de acogida mundiales ha posibilitado la conformación de nuevas sociedades, cuyas dinámicas sociales, políticas, económicas y culturales se han constituido en factores de modernización, desarrollo, integración y aculturación.

Por otra parte, los flujos migratorios constituyen un proceso dinámico y multifacético que se asocia a diversas instancias, tales como la aspiración de mejorar las condiciones de bienestar y pobreza, las cadenas migratorias familiares, la necesidad de buscar asilo o refugio por causas de desastres naturales, las persecuciones políticas o religiosas y las privaciones económicas, también se asocian con las decisiones geopolíticas y en algunas ocasiones con las de la geoeconomía (Bravo, 2021), porque las sociedades receptoras se encuentran en zonas o regiones que, con el “desarrollo divisorio del mundo, habrán lugares permitidos y otros prohibidos o de mayor dificultad en base a los intereses existentes, los cuales son múltiples y muchas veces contrapuestos”(Aliaga, 2012).

De este modo, se puede comprender mejor cómo la movilidad del flujo migratorio a través del Tapón del Darién está transformando la gobernanza institucional geopolítica frente a la gobernanza criminal que maneja una “industria de la migración” en amplios sectores de este espacio selvático. Los emprendedores que participan de esta industria provienen de dos frentes: unos se identifican con “políticos, empresarios destacados y líderes electos, que diariamente y a plena luz del día envían a miles de personas migrantes hacia Estados Unidos y a cambio cobran millones de dólares mensuales por ese privilegio”(Turkewitz, 2023) y otros con el grupo armado y de narcotraficantes, grande y poderoso, conocido como Clan del Golfo, que ejerce “gobernanza criminal” en la zona, ya que lo que sucede en la zona debe contar con la bendición de dicho grupo (Turkewitz, 2023).

Ahora bien, habría que preguntarse por qué un numeroso grupo de migrantes han recurrido a la peligrosa ruta migratoria del Darién para alcanzar el “sueño” de llegar a Estados Unidos y cuáles son los peligros que deben enfrentar. Además, que consecuencias geopolíticas se han derivado de la contingencia migratoria en la zona.

Lo primero que debe quedar claro es la situación geográfica de la región puesto que el Tapón del Darién es una región selvática, pantanosa y montañosa ubicada en Panamá y que delimita con la frontera de Colombia en América Central. Se extiende hacia el noroeste de Colombia, alrededor del Golfo de Urabá -sección del Golfo de Darién-y forma el vínculo terrestre entre América Central y América del Sur. Las razones que motivan a los migrantes a tomar la decisión de migrar son diversas y están profundamente definidas por factores económicos, políticos, sociales y personales.

Los factores económicos están marcados por la situación económica en los países de origen, índices de pobreza, falta de oportunidades de trabajo, salarios insuficientes y la aspiración de mejorar la calidad de vida y de tener estabilidad socioeconómica en Estados Unidos y, alternativamente, en Canadá. Además, se suman a este factor la situación de inestabilidad política, conflictos armados y persecución como otras causas significativas por las que migrantes provenientes de países como Venezuela, Haití, Ecuador, China, India y algunos del continente africano que escapan países con regímenes autoritarios, crisis políticas y violencia generalizada buscan llegar a los países del norte. (OPS, 2024: 5-6; Pappier, 2023)

En cuanto a las causas sociales y personales la inseguridad y violencia son factores determinantes, como, asimismo, la violencia de género, la discriminación social y el deseo de reunificación familiar porque “Muchos de los migrantes y solicitantes de asilo que cruzan el Tapón del Darién abandonaron sus países de origen huyendo de violencia, persecución y crisis humanitarias” (HRW 2024).

Los migrantes que se aventuran a cruzar el Tapón de Darién, cualquiera que sea la causa que los motivan, se enfrentan a una ruta migratoria incierta, considerada actualmente como la más peligrosa del mundo. Su peligrosidad se debe a múltiples factores, “entre los que destacan las propias condiciones selváticas de la región, ya que se trata de un bosque tropical lluvioso, cerrado y silvestre; donde las personas migrantes deben atravesar la selva a través de senderos improvisados e irregulares” (OIM, 2024: 3).

Los peligros que se presentan comienzan cuando deben elegir el medio de transporte para cruzar el golfo de Urabá desde la localidad de Necloclí, en Colombia, para llegar a los municipios colombianos de Acandí o Capurganá, cerca de la frontera con Panamá. El cruce del golfo no es sencillo y comienza con la elección de un ferry o lancha y tiene dos variantes que dependen de la capacidad de pago y situación del migrante. La primera, la utilizan los migrantes regulares, que deben solventar el pago de las lanchas autorizadas para realizar el viaje. La segunda, la realizan migrantes irregulares, personas que requieren asilo o refugio, sin visas o documentos legales, en lanchas ilegales, sin seguridad, tripuladas por traficantes de personas (Pappier, 2023).

Estando en Acandí o Capurganá los migrantes regulares, irregulares y los solicitantes de asilo deben cruzar la frontera colombo-panameña utilizando diversas rutas conducidos por contrabandistas locales llamados “guías”. Las rutas no tienen un camino trazado porque dependen de las políticas migratorias y las restricciones que imponen las autoridades panameñas para el control fronterizo y, además, la presencia del Clan de Golfo que regulan el paso por el Darién. Las rutas tienen diferentes “tarifas”:

lo que significa que los migrantes con menos recursos, a menudo haitianos y venezolanos, se ven obligados a tomar caminos más largos y peligrosos. Con frecuencia, estas tarifas rondan los doscientos dólares estadounidenses. Mientras tanto, otros que pueden pagar más, como muchos chinos, toman rutas más cortas y seguras. Las rutas más caras pueden oscilar entre 1.000 y 2.000 dólares estadounidenses por persona. (Pappier, 2023)

Una vez en territorio panameño los migrantes deben atravesar la selva impenetrable, cuyos terrenos pantanosos no ofrecen opciones tradicionales de transporte. Por esta razón, para llegar a las localidades panameñas de Bajo Chiquito y Lajas Blancas si proceden desde Acandí, o Canaán Membrillo y San Vicente si vienen desde Capurganá, los migrantes utilizan una combinación de medios de transporte y métodos para enfrentar los desafíos del camino (OIM, 2024: 3).

En algunas partes del Tapón del Darién los migrantes si cuentan con dinero suficiente pueden utilizar embarcaciones, para navegar por los ríos caudalosos que cruzan la región. Sin embargo, la forma más común de atravesar el Tapón del Darién es a pie. Se caminan largas distancias a través de la selva densa, cruzando ríos caudalosos, pantanos y montañas. Es durante esta caminata donde se presentan múltiples contratiempos y peligros.

Elegida la ruta, el viaje es extremadamente peligroso, sobre todo por la geografía del Darién y las condiciones climáticas severas. La selva del Darién es conocida por sus lluvias torrenciales, calor sofocante y humedad extrema, lo que contribuye a un entorno implacable para los viajeros. Además, se suman las riesgos de caminar por un terreno muy accidentado, montañoso y la densa vegetación que determinan que avanzar sea extremadamente lento y difícil. Pero el Darién sigue siendo peligroso porque los migrantes que caminan también se enfrentan a la amenaza de animales salvajes, como serpientes venenosas y jaguares, así como a enfermedades tropicales como la malaria y el dengue. De la misma forma, la falta de acceso a servicios básicos como agua potable, alimentos y refugio agrava aún más la situación, dejando a los migrantes en condiciones desesperadas (Ocando, 2022).

Los migrantes que intentan cruzar el Tapón del Darién están expuestos a una extrema vulnerabilidad. Muchos de ellos huyen de la violencia, la pobreza y la persecución en sus países de origen, llevando consigo pocas pertenencias y recursos limitados. A menudo, dependen de traficantes de personas, quienes prometen guiarlos a través de la selva a cambio de sumas considerables de dinero. Estos traficantes, sin embargo, no siempre brindan la protección y el apoyo necesarios, dejando a los migrantes a merced de los peligros del camino (Turkewitz, 2023) y de la “sigilosa operación de un cartel de tráfico humano cuyos alcances son difíciles de cuantificar” (Millán Valencia, 2019).

La inseguridad de los migrantes está relacionada con el crimen organizado, específicamente representado por el Clan del Golfo, conlleva aspectos de violencia, extorsión, secuestros y violaciones para el grupo de migrantes. Las autoridades, organizaciones no gubernamentales, los grupos de derechos humanos y los mismos migrantes han documentado la presencia en el Darién de numerosos casos de abuso, explotación y violencia contra los migrantes, incluyendo secuestros, violaciones y asesinatos. (Ocando, 2022). Frente a esta amenaza, el gobierno de Estados Unidos ha ofrecido “recompensas por información sobre miembros del Clan del Golfo” (Pérez, 2024).

A pesar de los peligros que encierra el cruce del Tapón del Darién las estadísticas prueban que entre 2017 y 2024 pasaron por esta ruta migratoria 1.247.857 migrantes, cuyo detalle anual se indica en la Tabla N° 1

Tabla 1
Migrantes que cruzan el Tapón del Darién 2017-2024

Sin duda, por la cantidad de migrantes que cada año pasa por el Darién, las ganancias ilícitas que obtiene el crimen organizado son cuantiosas debido a los precios que se cobran. El trayecto en lancha para llegar al bosque tropical: 40 dólares. Un guía que te lleva por la ruta peligrosa cuando empiezas a caminar: 170 dólares. Alguien que carga la mochila en las lomas lodosas: 100 dólares. Un plato de pollo con arroz tras un día de escalar laboriosamente: 10 dólares. Paquetes especiales con todo incluido para que el esfuerzo riesgoso sea más rápido y soportable (con tiendas, botas y otros básicos): 500 dólares, o más (Turkewitz, 2023).

Sin embargo, la situación actual de esta ruta migratoria debido a las medidas que ha tomado el gobierno de Estados Unidos para proteger sus fronteras de la migración irregular han implicado que en el Darién esté en presencia de un aumento del flujo migratorio inverso porque muchos migrantes que iniciaron su viaje hacia el norte se han visto obligados a regresar debido a barreras legales, deportaciones masivas y la falta de opciones de regularización en países de tránsito como México, Costa Rica y Panamá (Reyes Espinoza, 2025). Este proceso inverso también ha generado tensiones y refleja los efectos de políticas migratorias más restrictivas y los peligros que deben enfrentar los migrantes en su travesía de regreso.

Los peligros de la ruta migratoria por Darién y las medidas del gobierno norteamericano han tenido consecuencias en el ámbito de la geopolítica y la geoeconomía de la zona. El crimen organizado está ofreciendo a los migrantes irregulares una ruta “VIP” alternativa, desde Colombia a Isla San Andrés con destino a Nicaragua, evitando así los controles biométricos en el puerto principal de llegada a Panamá. Claro que esta ruta “VIP” se ha transformado en un corredor irregular que sólo algunas personas pueden utilizar porque los servicios que ofrecen los traficantes tienen un costo de $1.500 [dólares], sin embargo, se han obtenido registros de precios de hasta de $4.000 [dólares]. Ahora, con la avalancha de migrantes por este lugar, se desconoce si se mantienen las tarifas y las condiciones “premium” de una ruta que puede durar hasta ocho horas, dependiendo del oleaje. (Ojeda, 2024).

En suma, el Tapón del Darién representa una encrucijada crítica en la migración hacia América del Norte, donde convergen desafíos humanitarios, de seguridad y geopolíticos que requieren atención y acción coordinada a nivel regional e internacional.

Impactos regionales y globales en un corredor migratorio crucial

Como se ha descrito, el Tapón del Darién, es una densa y peligrosa selva donde se encuentra la frontera entre Colombia y Panamá, ha adquirido una relevancia geopolítica considerable en los últimos años debido al aumento del flujo migratorio. Miles de personas de diversas nacionalidades cruzan este corredor en su intento por llegar a América del Norte, enfrentando condiciones extremas y arriesgando sus vidas.

Esta crisis migratoria ha desencadenado una serie de consecuencias geopolíticas que afectan a los países de origen, tránsito y destino.

Panamá, al ser el primer país de tránsito tras el cruce del Tapón del Darién, ha enfrentado una creciente presión para manejar la llegada de miles de migrantes. Esto ha llevado al país a destinar recursos significativos para establecer estaciones de recepción y ofrecer asistencia básica, lo que ha generado tensiones económicas y sociales en las comunidades locales, especialmente en áreas cercanas a la frontera con Colombia. (CNN, 2023).

En Colombia, las autoridades han lidiado con el desafío de controlar el paso de migrantes desde el interior del país hacia el Darién. La falta de vigilancia en ciertas zonas fronterizas ha facilitado el surgimiento de redes de tráfico de personas, lo que ha aumentado la inseguridad y ha obligado al gobierno a reforzar su presencia en la región. Además, la cooperación entre Colombia y Panamá ha sido limitada, lo que ha complicado el desarrollo de estrategias conjuntas para abordar el problema (Yates & Pappier 2023)

La utilización de la ruta migratoria del Tapón del Darién por la mayoría de migrante tiene como objetivo final llegar a Estados Unidos. Esto ha provocado que el gobierno estadounidense incremente su interés en la región, buscando colaborar con los gobiernos de Panamá y Colombia para reducir el flujo migratorio. A través de iniciativas de ayuda económica, asistencia técnica y acuerdos bilaterales, Estados Unidos ha intentado abordar las causas de la migración, aunque los resultados hasta ahora han sido limitados. Sin embargo, a partir de enero de 2025 la política migratoria aplicada por el gobierno norteamericano trajo cambios en la política migratoria. “Como consecuencia, miles de personas bajan desde el Norte hacia el Sur del continente generando presión y nuevos retos en países latinoamericanos (León, 2025).

La crisis ha generado fricciones diplomáticas entre los países de origen de los migrantes y los de tránsito y destino, situación que puede observarse empíricamente al leer periódicos y ver informativos de televisión. Por un lado, los países de tránsito, como Panamá y Costa Rica, han exigido más cooperación por parte de naciones emisoras como Venezuela, Haití o Cuba para abordar las circunstancias que impulsan la migración. Por otro lado, los países de destino, como Estados Unidos, han presionado a los gobiernos de tránsito para que restrinjan el paso de migrantes, lo que ha incrementado las tensiones en la región. Lógicamente esta situación diplomática ha producido roces, aplicación de nuevas medidas y cambios en los parámetros geopolíticos y de seguridad de la zona.

Este fenómeno migratorio inverso, aunque menos visible que la inmigración hacia el norte, está relacionado directamente con barreras legales impuestas por varios países de tránsito y destino, que dificultan el avance de muchos migrantes. Por tanto, por las características que ha adquirido el flujo migratorio inverso pone de manifiesto la necesidad de replantear las políticas migratorias en toda la región

“Entre enero y febrero de 2025, al menos 1.885 personas ingresaron a Colombia desde Panamá, marcando un cambio significativo en el flujo migratorio que tradicionalmente se dirigía hacia el norte” (Reyes, 2025). Por otra parte, el flujo migratorio inverso coincide con una caída significativa en los cruces hacia el norte. “En enero de 2025, se registraron solo 2.200 cruces irregulares por el Darién, una disminución del 80% en comparación con los 11.100 registrados en noviembre del año anterior” (Reyes).

El incremento de flujos migratorios en el Tapón del Darién ha alimentado la proliferación de redes de tráfico de personas y actividades ilícitas, como el narcotráfico. Estas organizaciones criminales no solo explotan a los migrantes, sino que también desestabilizan la región al socavar el control estatal en áreas fronterizas. Esto ha obligado a los países involucrados a dedicar más esfuerzos y recursos a combatir el crimen organizado, muchas veces a costa de otras prioridades nacionales. En la actualidad es notorio que el Clan del Golfo desempeña actividades relacionadas “con el flujo de migrantes y solicitantes de asilo en el Tapón del Darién: regula las rutas habilitadas para migrantes y solicitantes de asilo, extorsiona a quienes se benefician del flujo migratorio y establece normas de conducta” (HRW, 2024).

Es notorio que esta situación migratoria deja en evidencia la inseguridad y vulnerabilidad de los derechos humanos en el Tapón del Darién. Miles de migrantes enfrentan condiciones inhumanas mientras cruzan la selva, incluyendo violencia, robos y abusos sexuales. La falta de un enfoque coordinado para garantizar la protección de estas personas ha provocado numerosas críticas hacia los gobiernos de la región y ha atraído la atención de organizaciones internacionales (Ocando, 2022).

Port último, “entre el 1 de enero y el 15 de marzo de 2025, 3.485 migrantes ingresaron a Colombia desde Panamá por la ruta La Miel - Capurganá, en el municipio de Acandí (Chocó). Este fenómeno refleja una tendencia creciente de migración en sentido norte-sur, producto de las recientes medidas de control migratorio adoptadas por el gobierno de Estados Unidos” (DP, 2025). En suma, el Tapón del Darién representa una encrucijada crítica en la migración hacia América del Norte, donde convergen desafíos humanitarios, de seguridad y geopolíticos que requieren atención y acción coordinada a nivel regional e internacional.

Conclusiones

El Tapón del Darién, una región selvática que conecta Sudamérica con Centroamérica, ha sido históricamente un territorio inhóspito y casi impenetrable. Este corredor natural, ubicado entre Colombia y Panamá, no sólo representa una barrera geográfica, sino también una encrucijada de desafíos humanos, políticos y ambientales. En los últimos años, la intensificación de los flujos migratorios ha transformado este territorio en un epicentro de cambios geopolíticos que afectan a múltiples naciones.

La migración a través del Tapón del Darién ha aumentado exponencialmente, convirtiéndolo en una ruta clave para quienes buscan llegar a Norteamérica, a pesar de que hoy día se está produciendo la migración inversa por las medidas aplicadas por el gobierno norteamericano. Personas provenientes de países como Venezuela, Haití, Cuba e incluso de regiones tan lejanas como África y Asia han atravesado esta selva en busca de una vida mejor. Este fenómeno no sólo pone de relieve la desesperación y las necesidades de quienes emigran, sino que también genera tensiones diplomáticas entre los países de origen, tránsito y destino. La gestión de estas dinámicas migratorias se ha convertido en un tema crucial en las agendas políticas de la región.

Los desafíos asociados con la inmigración en el Tapón del Darién incluyen la seguridad humana, el tráfico de personas, la explotación laboral y las crisis humanitarias. Además, los impactos ambientales por el tránsito masivo de personas han comenzado a ser motivo de preocupación, dado que la región es un enclave de biodiversidad reconocido internacionalmente. A medida que la presión migratoria aumenta, también lo hacen los esfuerzos internacionales para buscar soluciones sostenibles, muchas veces enfrentándose a intereses políticos y económicos contrapuestos.

En este contexto, el Tapón del Darién ha dejado de ser únicamente una barrera natural y se ha convertido en un símbolo de los retos geopolíticos del siglo XXI. Los gobiernos de la región, organizaciones internacionales y la sociedad civil enfrentan la tarea de abordar este fenómeno desde una perspectiva integral, buscando equilibrar la protección de los derechos humanos, la seguridad regional y la conservación del medio ambiente. Entender los cambios geopolíticos que derivan de esta situación es esencial para diseñar políticas que respondan a la complejidad del fenómeno migratorio.

Referencias

  • 1
    La anexión de América a la Corona española permitió el inicio de un proceso económico de larga duración que, a fines del siglo XX se conoce con el nombre de globalización. A mediados del siglo XX, el historiador francés Fernand Braudel, tratando de interpretar este proceso, desarrolló el concepto de economía-mundo con el objeto de definir el sistema económico internacional en tiempos del imperio español del siglo XVI (Bravo 2015, 140-141)
  • 2
    En la vigésima edición del Diccionario de la Lengua Española. Tomo I, publicada en Madrid (1984), p. 687, se define geopolítica en los siguientes términos: «Ciencia que pretende fundar la política nacional o internacional en el estudio sistemático de los factores geográficos, económicos y raciales».
  • 3
    El término Geoeconomía fue acuñado por Edward Luttwark, que lo definió como «el mantenimiento de la antigua rivalidad existente entre las naciones, utilizando medios económicos en lugar de bélicos», en (Nadal, E. 2014), ¿Qué es la geoeconomía? http://economiaparaprincipiantes.com/2014/04/que-es-la-geoeconomia/

Fechas de Publicación

  • Publicación en esta colección
    05 Jul 2026
  • Fecha del número
    Jan-Dec 2026

Histórico

  • Recibido
    20 Set 2025
  • Revisado
    19 Nov 2025
  • Acepto
    30 Dic 2025
location_on
Universidad Nacional para la Defensa “General Juan Pablo Duarte y Díez” Avenida 27 de Febrero, Esquina Avenida Luperón, Santo Domingo, Distrito Nacional, República Dominicana. - E-mail: jfabriziot@unade.edu.do
rss_feed Acompanhe os números deste periódico no seu leitor de RSS
Ir para o topo Reportar erro